Han pasado 10 años, todavía sueño contigo, todavía vives en mí. Extraño aquel entendimiento tan especial que teníamos, aquellas charlas en las que muchas veces sobraban las palabras. Echo de menos los refranes y las canciones que saltaban a cualquier comentario que alguno hacía, aquellas partidas de canastón en las que había que apostar a la fuerza o no se jugaba. Los veranos en Boa, todos a tu alrededor, tu pendiente de todos tus nietos. Todavía a veces me recuerdan cuando te exigía que vigilases en la playa a Cachi más que al resto, ya que yo sólo lo tenía a él…
Son tantos los recuerdos, son tantos los buenos momentos, son tantas las noches que nosotras a las que no sabemos cómo nos uniste más que al resto hablamos de ti y nos reímos que es imposible que desaparezcas de nuestras vidas con el pasar del tiempo.
Podría escribir o hablar de ti horas, días, semanas…y no se agotaría el tema de conversación. Nos has dejado lo mejor que nadie puede darnos, hemos sido privilegiadas por tenerte, por eso perduras y sigues aquí en mi, en nosotras, en tus nietos. Recuerdo y tengo presente aquello que un día me dijiste “Nadie muere mientras alguien lo recuerde”, cierto, sigues aquí y seguirás en nuestros sueños, vivirás en nosotros…Te quiero mamá.
Son tantos los recuerdos, son tantos los buenos momentos, son tantas las noches que nosotras a las que no sabemos cómo nos uniste más que al resto hablamos de ti y nos reímos que es imposible que desaparezcas de nuestras vidas con el pasar del tiempo.
Podría escribir o hablar de ti horas, días, semanas…y no se agotaría el tema de conversación. Nos has dejado lo mejor que nadie puede darnos, hemos sido privilegiadas por tenerte, por eso perduras y sigues aquí en mi, en nosotras, en tus nietos. Recuerdo y tengo presente aquello que un día me dijiste “Nadie muere mientras alguien lo recuerde”, cierto, sigues aquí y seguirás en nuestros sueños, vivirás en nosotros…Te quiero mamá.
